Metodología
Calcumatix existe para que puedas calcular y entender el resultado. Esta página resume cómo elegimos, probamos y mantenemos las herramientas.
Cómo elegimos fórmulas
Usamos fórmulas estándar y reconocibles. Cuando un área tiene una convención clara, como amortización, IMC o la ecuación Mifflin-St Jeor, preferimos esa referencia antes que una variante difícil de comprobar.
Cómo probamos los cálculos
Cada fórmula vive en un módulo separado de la interfaz y se comprueba con pruebas automáticas. Revisamos valores normales, casos límite, redondeo y entradas inválidas antes de publicar.
Cómo redondeamos
El cálculo se hace con precisión completa y el redondeo se aplica al mostrar el resultado. En español usamos formato local, como 1.234,56, porque en ejemplos numéricos el formato también forma parte de la claridad.
Cómo elegimos las fuentes
Cuando una calculadora depende de una norma o ecuación publicada, enlazamos una fuente fiable, como una organización sanitaria, un artículo revisado por pares o una referencia oficial. Priorizamos las fuentes primarias siempre que es posible y solo citamos fuentes que realmente informan el cálculo. No añadimos citas de forma decorativa.
Con qué frecuencia revisamos las calculadoras
Cada página de calculadora muestra una fecha de "última actualización". Revisamos las calculadoras periódicamente y siempre que cambia una norma relevante, se actualiza una fuente o un usuario informa de un problema. Las revisiones confirman que la fórmula, el ejemplo y las fuentes citadas siguen coincidiendo con las mejores prácticas actuales.
Qué limitaciones aplican
Cada calculadora indica sus supuestos y limitaciones en su propia página. Las limitaciones habituales incluyen simplificaciones (como un tipo de interés fijo), datos que la herramienta no tiene en cuenta (como comisiones o impuestos) y el hecho de que las fórmulas basadas en poblaciones no capturan la variación individual. Lee estas notas antes de basarte en un resultado.
Uso educativo
Las calculadoras ayudan a estimar y aprender. No sustituyen el criterio de un profesional en decisiones médicas, financieras, fiscales o legales.